Oraciones para cada día

oracion de la mañana

Oraciones en la mañana

Antes de la oración de la mañana, los religiosos y religiosas, pero también los cristianos que hacen sus oraciones diarias, dicen las siguientes palabras:

«Señor, abre mis labios para que mi boca proclame tu alabanza. Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, como en el principio, así ahora y siempre y para siempre. Amén

El «Benedictus» es una parte integral de la oración de la mañana. Es la alabanza profética de Zacarías en la fiesta de la circuncisión de su hijo Juan (anabautista). Zacarías, que se había enmudecido después de encontrarse con el ángel del Señor, volvió a recibir su voz después de haber escrito el nombre de su hijo en un pizarrón.

Benedicto

«¡Alabado sea el Señor, Dios de Israel! Porque él ha visitado a su pueblo y ha creado la salvación para ellos; ha levantado para nosotros un fuerte salvador en la casa de su siervo David. Así lo ha prometido desde tiempos inmemoriales por boca de sus santos profetas. Él nos salvó de nuestros enemigos y de las manos de todos los que nos odian.

Él ha completado nuestra misericordia con nuestros padres y ha recordado su santa alianza, el juramento que hizo a nuestro padre Abraham. Él nos ha dado para que nosotros, librados de la mano del enemigo, le sirvamos sin temor en santidad y justicia ante su rostro todos nuestros días. Y tú, hijo, serás llamado Profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor y le prepararás el camino.

Tú otorgarás a su pueblo la experiencia de la salvación en el perdón de los pecados. Por el amor misericordioso de nuestro Dios, la luz resplandeciente de lo alto nos visitará para iluminar a todos los que están sentados en las tinieblas y en la sombra de la muerte, y para guiar nuestros pasos en el camino de la paz. Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, como en el principio, ahora y siempre y para siempre. Amén

oraciones matutinas

Cristo esté conmigo
«Hoy resucito en poder poderoso en la invocación de la Santísima Trinidad, en la fe en la Trinidad, en la confesión de la unidad del Creador del Mundo. Hoy me consagro a la poderosa guía de Dios, al ojo vigilante de Dios, al oído atento de Dios, a las manos protectoras de Dios, a la Palabra intercesora de Dios, a la sabiduría guía de Dios, a los caminos abiertos de Dios, al escudo salvífico de Dios. Cristo esté conmigo, Cristo esté antes que yo, Cristo esté en mí, Cristo esté debajo de mí, Cristo esté sobre mí, Cristo esté a la derecha, Cristo a la izquierda, él el poder, él la paz! Cristo esté donde yo miento, Cristo esté donde yo estoy, Cristo esté donde yo me siento, Cristo en lo profundo, Cristo en lo alto, Cristo en lo ancho».

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